Atuendo azul

Recuerdo la primera vez que la vi. Marguerite llegó de Lyon con su atuendo azul. Tenía aplomo, un gran aplomo. Había una tranquilidad digna en su regio porte que infundía confianza. Por aquel entonces aún no sabía que era mi abuela, la mujer que durante años fue el silencio en mi casa.

Yolanda Ibarra