La silla que otea el mar

Apalabrando los días

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Tan entregada al mar ha sido su vida
que ante su furia
y sus ansias de conquista
permanece inmóvil, contemplando
el avance de las olas
que amenazan su destino.
Hubo un tiempo
en el que el mar, enamorado,
la admiraba desde la lejanía,
y en las noches de luna
la tentaba con un beso de espuma tímida.
Hoy,
con la arrogante actitud del poderoso
se adueña de sus arenas,
desprecia la fragilidad de su vejez,
e ignora el quejido de sus silencios.
Al otro lado de la penumbra,
espera.

Isabel F. Bernaldo de Quirós

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2 pensamientos en “La silla que otea el mar

  1. Muchísimas gracias Leo por haber depositado tu mirada en esta fotografía y poema de mi última entrada en el blog. Admiro enormemente tu trabajo y lo sigo siempre que me es posible. Ahora en verano con más dificultad por diversas circunstancias.
    Mis saludos más cordiales.

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