Islas

Icástico

El Tiempo les dio largas cuando le pidieron una cita para jurarse aquel amor ya maduro. Mientras tanto se quisieron entre palabras, canciones y poemas, conjurándose contra el Señor de los Días y las Noches. Esperando. Cabalgaron de fecha en fecha, montando un caballo veloz que pudiera achicar el lapso. Se refugiaron en hologramas y países imaginarios, pintándolos de mil colores. Por fin llegó su hora y alcanzaron la tierra deseada. Allí fundaron un pequeño archipiélago formado tan solo por ambos cuerpos. Eran dos islas cercanas, con volcanes intercambiando lava que al fraguar en el agua dio lugar a un istmo por el que transitaban todos los deseos. Uno de ellos fue juntar los cuatro brazos, haciendo un círculo. Su alianza eterna. Y ya no hubo Dios. Ni Tiempo.

(foto: pixabay)

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